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Confesiones de un día como otro cualquiera.


Todo el mundo se pregunta cuál es el secreto de la felicidad, qué hay que hacer o a qué hay que renunciar para llegar a ella. Pues bien, yo os diré que también me lo pregunto cada día. ¿Decepción? Ya, bueno. Puedo tener respuesta para muchas otras cosas, pero el secreto de la felicidad no está entre ellas. De hecho, solo puedo decir un par de cosas al respecto. La primera, que la felicidad no es la meta. No. Eso hay que metérselo bien en la cabeza. La felicidad no es eso que perseguimos con todas nuestras fuerzas, por lo que tantos sacrificios hacemos y por lo que tanto sufrimos algunas veces. La felicidad es el camino. Es todo aquello por lo que pasamos. Las piedras, los muros, las lágrimas. Pero también las sonrisas y las buenas noticias que nos llegan cuando estamos recorriendo dicho camino. Ese que nos permitirá llegar a la meta y sentirnos dichosos, "felices". La segunda cosa que tengo que decir es que la felicidad no se consigue si es buscada. Es algo así como que si ella sabe que la buscamos, se esconde, cada día más y más. Por eso llega el momento en el que desistimos. No la encontramos. Y eso es lo que ella quiere. ¿Vamos a darle esa satisfacción? No sé tú, pero yo no. Por eso hace tiempo que dejé de buscarla. Prefiero pensar que cualquier día aparecerá, por sorpresa. Y eso será lo que me haga realmente feliz. La sorpresa. Ese momento inesperado en el que todo cambia, en una milésima de segundo. Incluso el motivo de que todo cambie, de que todo sea diferente, puede ser un motivo completamente distinto al que perseguíamos. No hay mejor remedio para encontrar la felicidad, que dejar de pensar en ella. Pero que haya que dejar de buscar para encontrar, no quiere decir que debamos estar con los brazos cruzados esperando a que algo suceda. Hay que disfrutar. Disfrutar del camino. De las sonrisas regaladas, de los abrazos inesperados, incluso de los besos robados. De los tropezones que nos provocan las imperfecciones del camino de tierra por el que caminamos. De las lágrimas que cada día nos hacen más y más fuertes interiormente.

Yo espero la felicidad. La espero de veras. Pero ya no pienso en ella. Mientras ella se decide a aparecer, yo me refugio en la música, en los libros, en mi amada fotografía y en este pequeño sitio que he creado en la web. Me refugio en ellos porque son mi camino. Son lo que quiero hacer, lo que me llena un poquito más cada día que pasa, lo que me hace ser persona. ¿Queréis saber por qué? Pues bien, os lo diré. Los libros me hacen creer en imposibles, vivir historias que no son la mía, preocuparme por inquietudes que tiene alguien ficticio y vivirlas como si fuesen mías, enamorarme de alguien que no existe y vivir esa aventura como protagonista de dicha historia. Abro un libro para cerrar el mundo. La fotografía me hace desconectar, viajar a lugares insospechados sin siquiera moverme del sitio. Puedo jugar con la realidad, cambiar la perspectiva a mi antojo. Puedo crear luces y sombras. Puedo dar vida a algo inerte. Pulso un botón para crear magia. La música me hace desaparecer del lugar en el que me encuentre, sea cual sea. Hay tantas y tantas canciones con las que me identifico que podría calificarlas como mías. Las canciones son aún mejores que los libros. Cuando un compositor o cantautor escribe una canción, lo hace porque tiene algo que contar. Es una especie de autoayuda. Escribe desde lo más hondo del corazón, contando historias personales de forma que no lo parezcan del todo. La música es puro amor.  Me pongo los auriculares y vuelo. Vuelo al son de The Beatles, sueño cómo sería mi vida en mundos lejanos o imposibles gracias a la voz del increíble Lennon. Vivo cada una de las notas de "Michelle", mi canción favorita sin duda alguna, y juego con su melodía. Cierro los ojos y me siento en una nube, junto a Paul, mientras él canta con su incomparable voz cada uno de los versos de esa preciosa canción. Disfruto de la entonación que pone cuando canta en francés. Lo disfruto de veras. Me transporto al escucharlos juntos, a los cuatro. Lennon, Paul, Ringo y George. Grandes, muy grandes. Los mejores. Y bueno, qué decir de este pequeño sitio que tengo en la web. Como ya mucha gente sabe, no lo creé con intención de darlo a conocer. De hecho, nunca pensé que llegaría a leerme tanta gente. Yo simplemente buscaba paz, desahogo, compresión y ánimo. De vez en cuando, cuando sentía que el mundo me superaba y que todo lo que me rodeaba se me quedaba demasiado grande, encendía el ordenador y me ponía a escribirlo todo, para después publicarlo. Creaba un mundo: mi mundo. Supongo que lo que buscaba era dejar constancia de algo mío. Para mi sorpresa, un día vi que la gente empezaba a leer todas esas cosas que yo publicaba. Personas que, como yo, sufrían o, por el contrario, disfrutaban del día a día. Personas que me daban las gracias por escribir, que me felicitaban. Y hoy en día sigue siendo así. No solo he encontrado desahogo, sino también amigos. Amigos a quienes no conozco. No sé sus nombres, la música que escuchan, su color y número favoritos. No sé dónde viven, ni qué color de pelo o de ojos tienen. No sé nada sobre ellos. Pero están ahí. Y toda persona que esté ahí animándome, para mí es un amigo. Podéis creer toda esta parrafada o no, pero para mí todo aquel que me lee y me anima a seguir escribiendo es alguien importante en mi vida. Mucho. Y quiero que sepáis algo. No sólo escribo por mí. También lo hago por vosotros. Gracias a vosotros. Escribo por todas y cada una de las historias que quedan por contar.

Y repito: no busques la felicidad. Deja de pensar en ella, y aparecerá cuando más la necesites.

Whatever. Whenever. With you.

Deja el miedo a un lado y camina, pero conmigo de la mano.


Miedo. Inseguridad. Nervios. Tristeza. Sonrisa. Felicidad absoluta. Miedo. Mucho miedo. Qué mezcla de sentimientos, cuántas sensaciones juntas. Sensaciones que son absolutamente contrarias, pero que a su vez se complementan. Separadas tienen mucho peso, muchísimo. Pero juntas lo tienen más aún. ¿Bipolaridad? No, no tiene nada que ver. ¿Carácter fuerte? Qué va, tampoco. Espera un momento, vuelve a leer esa pequeña parte del principio. Sí, sí, pero léela de verdad. ¿Ya? Y ahora bien, ¿te estás preguntando lo mismo que yo? ¿Por qué destaca el miedo? Aparece tres veces, dos de ellas seguidas, y una está potenciada. 'Mucho miedo' pone. ¿Me entiendes ahora, o aún no? El miedo siempre destaca, siempre está en lo más alto, intentando llamarnos la atención para que le hagamos caso. Nos incita a ser cobardes, a perder oportunidades, momentos clave, momentos únicos. Y nosotros le hacemos caso, nos hacemos 'amigos' del miedo y escuchamos sus consejos. Los humanos somos así de imbéciles. Sí, me incluyo. Yo he perdido grandes oportunidades, momentos clave, situaciones que hubiesen provocado un gran cambio, sea para bien o para mal. Si hubiese ignorado las propuestas del miedo, sus consejos, todo sería diferente ahora mismo. Tendría miles de recuerdos que no tengo, porque no los he llegado a vivir, y que fueron sustituidos por la duda y la pena. ¿Qué habría pasado si...? Te suena esa preguntita, ¿verdad? Hoy en día, el miedo me visita cada mañana, todos los días. Llama a mi puerta, o se sube en el pico más alto de la montaña gritando mi nombre. Es un gran amigo mío, después de tantos años. Pero he aprendido a vivir sin él algunos momentos de mi vida. Y, ¿sabes lo mejor? Que él lo entiende. El miedo entiende que no quiera hacerle caso, y apoya todas mis decisiones. Por eso, no dejes de vivir por miedo. Ignóralo, y acabará siendo tu gran apoyo.

Oír tu corazón latir conmigo al despertar, ese es mi sueño.

Joder, que eres el único que puede llegar a hacer que me sienta realmente feliz en el peor día de mi vida.


Ir caminando por la calle y no pensar en nada. Tener la mente en blanco, poder decidir qué pasa y qué no por tu cabeza. ¿No sería genial? Sí, tan genial como imposible. Siempre habrá algo que nos inquiete, que nos haga sentir una u otra cosa, que no parará de dar vueltas por nuestra cabeza, sin que nosotros mismos podamos impedirlo. Y no hay más remedio que aguantar esa inquietud. Pero, ¿de verdad no podemos hacer nada? Claro que podemos. Podemos dejarlo a un lado, y soñar despiertos. Es algo que me encanta. Ir por la calle, con mi música favorita sonando en los cascos, y soñar mi vida. Cómo me gustaría que fuese todo, qué me gustaría que sucediese, y qué no. Sonreír, sin que te importe que alguien se te quede mirando y pensando en lo estúpida que eres por sonreír por la calle, yendo sola. ¿Y qué más da? Es tu vida, y la de nadie más. Tú eliges si quieres o no compartirla, y con quién. Así que elige bien, y no tengas miedo a equivocarte. Los errores están para sacar provecho de ellos. Si te caes, te puedes volver a levantar. Y si te vuelves a caer, ya habrá alguien que te ayude esta vez a ponerte de pie. Pero sueña tu vida, y vive tu sueño. Eso es lo más importante.

La suerte de mi vida.

Las casualidades no existen. Pero sí creo en el destino. Y él fue quien te puso ante mí. Por eso, y por muchas otras cosas, Destino, te doy las gracias.


¿Suerte? Suerte... Claro, suerte. ¿Qué coño...? Está bien creer en la suerte. Está bien, porque hay que creer, hay que tener fe en todo. Pero lo que no puede hacer una persona es dejarlo todo a su suerte. Un examen, un viaje, un amor. En un examen, para aprobar tienes que estudiar. Si no estudias, no va a bajar el Espíritu Santo y te va a iluminar, chivándote todo. En un viaje, tienes que hacer un esfuerzo para comprar los billetes, hacer la maleta, ir al aeropuerto, facturar... Si no, las cosas no se hacen solas. Ni siquiera la suerte lo hace. En un amor... Ay, eso sí que es un tema complicado. Es una tarea al 50%. La mitad es suerte, y la otra mitad la forma de actuar. Pero la que más pesa realmente es la segunda. Eso sí, existen las reglas. Esas que a veces nos cuesta cumplir, pero que son imprescindibles. La forma de actuar juega un gran papel, pero tienes que ser tú mismo. Si no eres tú, con el tiempo la gente se dará cuenta. Si siendo tú mismo, consigues impresionar tanto a la otra persona, que quiera pasar el resto de su vida contigo, no has tenido suerte. No, claro que no. Has sido tú la persona que lo ha conseguido. Tendrás suerte cuando no baste con ser tú mismo. Pero, cree en ti, y no dejes actuar a la suerte, cuando puedas actuar tú.

Algunos respiran, yo vivo.

Que te rías un poco, coño, que la intensidad de una vida se mide en sonrisas. 


Vivir al límite. Sí, sin pensar en consecuencias, ni preocupaciones. Sin tener un por qué. Sin peros, aunques o alomejores. Yo respiro, pero también vivo. Vivo, lo mejor que puedo. Y sé que vendrán tiempos mejores, aunque estos no sean de los peores. Y entonces, yo seguiré viviendo al límite. Quiero seguir haciéndolo. Sentirme siempre niña, incluso cuando sea adulta. Seguir haciendo fotos siempre que salga, a cualquier cosa. Escuchar música con los amigos en cualquier rincón. Cometer miles y miles de locuras con ellos. Viajar, y viajar, y no dejar de hacerlo. Pensar en el hoy, y olvidarme del ayer y del mañana. Porque eso es lo que realmente importa. Si no vives hoy, nunca has vivido, y nunca vivirás. Piénsalo bien. Es así. Al fin y al cabo, todos hemos pensado alguna vez en un futuro, ¿no? Pero una cosa es pensar en él, y otra cosa es planearlo. Ajá. No planees, que todo venga sólo, que cada cosa nueva te pille por sorpresa. Porque si no, ¿qué gracia tendría la vida?

Cómete el orgullo, igual el corazón engorda.

Yo he aprendido a reírme de mí. ¿Y tú? ¿A qué esperas?


¿Y lo bien que sienta un empujoncito cuando peor te sientes? Esa pequeña satisfacción, eso que te hace quererte un poquito más. Eso que realmente te anima, como un rayo de sol en un día de lluvia; como ese pequeño píxel de color en una foto en blanco y negro; como ese baño en el mar en verano. Y esas pequeñas cosas que te hacen ser feliz, se miden. Claro que sí. Se miden en sonrisas. Son cosas tan simples pero con tanto poder... Una palabra bonita, un pequeño gesto, un te quiero, un tú lo vales o un tengo ganas de verte. Es tan jodidamente guay sentirse feliz por dentro. Es por eso por lo que no llego a entender el hecho de que nos afecte más lo negativo. Esas malas intenciones. Lo te odio, eres mierda o muérete. ¿Por qué? ¿No debería ser al revés? Hmm. ¿Quién ha creado al ser humano? Quiero hablar con esa persona. Quier hacer una reclamación. Muy bien: dos ojos, una nariz, una boca, dos orejas... Genial todo. Pero, ¿por qué hay tan pocas personas -por no decir ninguna- que puedan ahogar su tristeza en un vaso de agua? No lo entenderé jamás. Mientras que encuentro a esa persona que se atrevió a crearnos, me seguirán haciendo feliz cosas como eres un sol, tengo ganas de ti, de verte, eres la mejor amiga del mundo, vales mucho, tienes un talento increíble, eres preciosa o me muero por darte un abrazo de oso. Esas son las pequeñas cosas que me han hecho feliz esta semana. Y las tuyas, ¿cuáles han sido? Valóralas. Serán las que marquen y creen tu futuro.

Carrrrrrrrpe diem.

(L)

Hay que aceptar las cosas vengan como vengan. Porque el destino es así, imprevisible. No sabemos lo que puede llegar a pasar. Nunca. Es imposible saberlo. Por eso, disfruta de los momentos que vienen bien dados, y busca la parte buena de los malos. ¿Que no la tienen? Ya pasará, como todo en esta vida. Todo pasa. O casi todo. El caso es que quieras o no, en la vida siempre hay momentos buenos, y momentos malos. ¿Qué sería de la vida sin los malos? Sería demasiado aburrida. Hay quién pensará que seríamos más felices, pero yo creo que no, que nos faltaría algo. La vida, aunque a veces no lo parezca, es bonita, es un regalo, y es algo que debemos aprovechar. Tenemos que vivir al máximo, siempre que podamos. Quedarse en casa encerrada... no, no mola. Luego, ¿cómo vas a recordar tu adolescencia? ¿Como la peor etapa de tu vida? Buuu, eso no puede ser. No. Así que ya sabes. Ríete de lo malo, y vive lo bueno. Amigos, amores, fiestas. Todo. El mundo es tuyo, demuéstralo.

Seguridad, ¡al máximo!



Ser yo, otra vez. Ser yo, sin duda alguna. Que ese puto miedo vuelva de vez en cuando, me agota. No lo entiendo. ¿Por qué? Inseguridad. Demasiada. Pero solo de vez en cuando. Esos momentos en los que te sientes pequeño, porque miras a la gente, y ves que te miran y se ríen. Y piensas que es por ti, pero no tiene por qué. Ojalá todo fuese tan fácil como dejarse llevar y bailar. Mirar a tu alrededor, y sonreír, porque no te importa nada, solo te importas tú. Tú, y tu gente. Porque con esas pequeñas pero grandes personitas, son con las que realmente puedes ser tú mismo, sin miedo a que te critiquen, o se rían de ti. Esas personas a las que conoces por casualidad, pero que poco a poco pasan a formar parte de ti incluso. Esas personas, que son en las primeras que piensas cuando estás feliz, o cuando estás triste, porque sabes que siempre están ahí. Esas personas a las que quieres más que a tu propia vida. Esas personas por las que lo darías todo. Esas personas, que te quieren, te apoyan, y te dicen verdades. Porque duele más una mentira bonita, que una verdad horrible. Tengo tanto que agradecerles, a todos ellos, que no tengo siquiera palabras para ello. Pero ellos lo saben, saben que lo son todo para mí, y que no sería nada sin ellos. Les quiero, mucho.

Lalalá (8)


No entiendo por qué siempre al llegar la noche me siento tan... tan echa polvo. En serio, no lo entiendo. Últimamente entiendo pocas cosas, la verdad. Dar todo a cambio de nada. Eso me pasa. Creo que doy demasiado, a diferencia de lo poco que recibo. Y, no soy de esas personas. No doy algo, para obtener algo. Pero, a veces, también me gusta recibir, no sé si me entiendes. Y no, no hablo de cosas materiales. Hablo de cariño, sobre todo de eso. Llevo tanto tiempo esperando oír un "te quiero", que ya no sé ni desde cuando. Me gusta sentirme querida, como a todos, supongo. Por eso, cuando una sola persona muestra algún tipo de afecto hacia mí, me siento la chica más afortunada del mundo. Con casi nada, pero algo que significa mucho. Me encanta. Me encanta que me digan que qué buena chica soy, que qué bien escribo, que soy muy simpática. Que ojalá todo el mundo fuese como yo. Esta última es, probablemente, la que mejor me ha hecho sentir. Bueno, esa, después del "gracias por existir". Con eso soy feliz. ¿Tanto cuesta decir gracias, eres genial, o te quiero? Yo creo que no. De todos modos, soy una chica fuerte, aunque débil a la vez. Pero debido a mi fuerza interior, casi siempre llevo una sonrisa pintada en la cara, aunque no sea verdadera. Porque me gusta. Me gusta que la gente me vea bien, que me vean feliz, aunque realmente no lo esté. Incluso a veces intento engañarme a mí misma. Pero siempre acabo de la misma manera. Y realmente, aunque yo lo pase así, no me gusta ver a los demás en la misma situación. Por eso siempre doy el mismo consejo: ¿Por qué no vas al espejo, y te miras poniendo un par de caras raras? Seguro que la personita del espejo te saca una sonrisa. ¿Qué mejor persona para sacarte de un bache que tú misma? Si no te quieres tú, no te quiere nadie.
   

Ay pequeño, qué grande puedes llegar a ser.



Sentirte pequeña. Tan pequeña que hasta tu casa se te queda grande. Sentirte pequeña por el hecho de que alguien te quiso colocar en el peor sitio, para que incluso tú misma te hicieses daño. Alguien que no merece ni ser persona por ello. Alguien a quien esas personas que le rodean, esas que se hacen llamar amigos, le permiten ser así, un asco. Pero, no te sientas pequeña, porque eres perfecta. Todos somos perfectos para alguien. Pero sólo lo somos cuando conseguimos ser nosotros mismos. Permítete todo tipo de lujos. Pero no lujos materiales, no. Permítete sonreír, hablar, mirar con indiferencia, bailar, cantar. Permítete ser tú misma, porque ese es el camino de la perfección. Aunque, no sé tú, pero yo no quiero ser perfecta. Simplemente quiero ser yo, sin miedos, sin dudas. Y tú, ¿qué prefieres? Elige, y lucha por ello. Elige el camino que tú quieres seguir y no el que los demás te impongan.

Sueña, crece, vive, ríe.




Peter pan. Famoso, ¿no? Famoso, ¿por qué? Famoso por no crecer nunca, por vivir en el país de Nunca Jamás. A mí, cuando era pequeña, me encantaba Peter Pan, pero no estaba de acuerdo, yo quería crecer, quería ser mayor y conocer todo lo que me esperaba con el paso de los años. Ahora no soy lo que se dice mayor, pero he crecido. He llegado a la edad con la que siempre había soñado. Y ahora, me vuelvo a hacer la pregunta: ¿quiero crecer? Por supuesto que sí, quiero crecer, trabajar en algo que me encante, conocer al hombre con el que me case (si es que no le conozco ya), publicar mi libro, viajar, tener hijos, perseguir todos mis sueños. Pero, a la vez, no quiero, no quiero crecer. Bueno, no es que no quiera, es que me da miedo. Me da miedo el simpre hecho de no saber lo que me espera. Me aterra pensar que me puede ir peor de lo que me ha ido hasta ahora. Pero no se puede hacer nada, y esa es la realidad. El destino es el que elige. O así lo creo yo. Sólo nos queda no poner las expectativas demasiado altas, para luego no darnos en las narices. Pero una cosa te digo: nunca dejes de soñar, porque una cosa no quieta a la otra. Además, todos llevamos ese niño dentro.

Les prometo a todos ellos, un siempre.

¿Sabes lo que significa siempre? Siempre es un sí que no acaba nunca.♥



El grupito de siempre. Ese círculo de amigos que te hacen sentir bien. Amigos, que pueden ser dos, tres, cuatro, o uno sólo, pero son amigos, al fin y al cabo. Esos con los que pasas los días, las noches, y todas las demás horas restantes. Esos, con los que siempre te sientas en clase, en la última fila, para hablar, y hablar, y no decir más que tonterías y que, cuando os separa el profesor, y os pone a cada uno en una esquina, seguís haciendo el bobo, porque así sois, inseparables. Y te das cuenta, de que con esas personas que te guardan un huequito en su corazón, se te pasan las horas volando. Incluso cuando no haces nada. Porque no es lo mismo no hacer nada estando sólo que estando acompañado. Porque, aunque a veces no lo parezca, las personas que queremos rellenan nuestro tiempo, haciendo que avance rápido, tan rápido que no te das ni cuenta. Por su culpa, el tiempo cuando no estás con ellos, pasa tan lento que incluso parece no avanzar. Miras, y miras, y miras tu reloj, pero te da la sensación que ni el segundero se mueve. Y sí, ese es el poder de los amigos. Ellos, lo son todo en nuestras vidas, aunque a veces parezca que no. Y discutimos con ellos, porque hay cosas que nos molestan, pero eso es la amistad. Reconocer los errores del que tenemos al lado, y aceptarlos. Aceptarlos porque ya forman parte incluso de nosotros mismos. Aprecia lo que tienes al lado, y no dejes que se te escape, porque la amistad es un regalo muy valioso, y no se llega a saber cuanto de valioso es hasta que se pierde.

Love > Cash .



Es todo "tú, tú, "necesito, quiero", hacerlo todo solo por dinero.


¡Que la avaricia rompe el saco! En serio, qué asco me da la gente que piensa que el dinero da la felicidad. No, no es así. Seguro que hay cientos de ricos que se pudren en sus mansiones con piscina. Estoy completamente segura de que son mucho más felices las familias pobres, que viven con casi nada, que los ricachones que lo tienen todo. ¿Qué ha sido del amor, las ilusiones, los amigos, los sábados por la noche, las fiestas de tu pueblo, las fotos con tu gente, las escapadas a cualquier sitio, cantar con la música a tope, mirar fotos antiguas o de la persona que te gusta, los días de vacaciones, los libros, carnaval, las tardes en bici, la piscina en verano, el año nuevo, las cenas de familia...? ¿Qué ha sido de los sueños? Las pequeñas cosas de la vida son las que hacen realmente felices a las personas. Pruébalo. FUNCIONA.
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+ Cuando te conocí me prometiste el cielo, y acabé sin nada. ¿Por qué debería fiarme de ti esta vez?
- Porque esta vez tú eres libre, yo soy libre, nada nos retendrá. No te retengas tú, mi amor.


Libertad. Ojalá existiese. En serio. Realmente nadie es libre. Todos estamos atados a algo o a alguien. Ya sean leyes, o personas. Es cierto que en la adolescencia se tiene la sensación de que estás como en una cárcel, que no puedes hacer nada, pero no es del todo cierto. Es la etapa en la que se cambia, se vive, se experimenta; el primer beso, botellones en el parque, cambios de humor constantes, discusiones con colegas, noches de fiesta, conocer a alguien por medio de redes sociales, el querer estar siempre perfecta, la primera vez, ir de compras, comer chuches en la plaza del pueblo. La adolescencia es lo mejor, y si por mi fuese, me quedaría toda la vida con mis 16. Me encantan. Vivir al máximo, sin miedos. No viene a cuento pero, ¡cómo le quiero, joder!

;)

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Sonríeme, que ya vendrán tiempos peores.



+ Debes estar orgulloso.
- ¿Crees que debo enorgullecerme de haber perdido a la mujer de mi vida?
+ Sí si  has luchado con todas tus fuerzas.


¿Luchar con todas tus fuerzas? Luchar, luchar, luchar. Qué palabra más fea, no me gusta. Siempre la he relacionado con los golpes, y eso es algo que detesto. De todos modos, eso no importa, volvamos al tema. Luchar. Sí, todos juramos luchar para conseguir a esa persona especial, y poder entregarle la tan prometida luna. Pero se nos olvida que la vida es un camino, y que el camino no está lleno de pétalos de rosa. No. Hay piedras, rocas, muros. Y claro, vamos a "luchar" con todas nuestras ganas, hasta que nos tropezamos con una piedrecita del tamaño de una hormiga, y ya desistimos, tiramos la toalla. ¿Ves? Otra cosa que odio. ¡No hay que rendirse, coño! Que la recompensa es buena: la felicidad con él o ella, y eso no tiene precio, cuanto menos obstáculos. Yo lo veo así. ¿Tú qué opinas?

Locura.


+ Estás completamente loco.
- Sí, y delante de mí tengo a la persona que me arrebató la razón.


¿Por qué ese miedo de perderle? De verdad, me vuelve loca estar continuamente preocupándome de ello. Es agotador, pero a la vez inevitable. He de reconocer que estoy enamorada. Seguramente para algunos sea algo evidente, pero quizás otros piensen que es un simple.. ¿encoñamiento? Es una posibilidad, y quería dejarlo claro: ese chico me encanta. Vale, eso sí que es del todo evidente. En cualquier caso, quiero comentar el pequeño diálogo con el que he empezado hoy. ¿Realmente somos capaces de perder la razón por alguien? (...) ¿La razón? ¿Qué es eso? Lalala. Ahora en serio: yo creo que sí. ¿Acaso tú no harías cualquier cosa por la persona que amas? Dirás: ¿Matar, por ejemplo? No, nunca. Lógicamente. Pero piensa que si esa persona vale la pena, no te pedirá algo así. Arriesga.

Shh, no es necesario.


No hables, calla. En realidad, habla, pero callada. Suena un tanto contradictorio, ¿verdad? En realidad no. 
¿Por qué no empezar a hablar con la mirada? Es una buena forma de comunicarse. Comunicarse con una mirada, una sonrisa, un guiño de ojos, un pequeño gesto. Es tan bonito.. Seguramente hayas oído más de una vez eso de una mirada dice más que mil palabras. Y yo te aseguro que es cierto. Sí, siempre estoy con eso de soñar pero.. ¿no has soñado alguna vez, antes de dormir, con algo que te gustaría que sucediese? Y, ¿no está normalmente relacionado con esa persona especial? Seguramente, la mayor parte de las veces, sí. Pues, en una situación chico-chica, se dicen muchas más cosas con todos esos gestos que antes dije, que con palabras. A veces hablando se dicen cosas estúpidas, realmente estúpidas, cosa que no puede pasar con gestos o miradas. Además, una sonrisa es como decir te quiero algunas veces, ¿acaso no piensas lo mismo? Seguro que más de una vez has deseado que esa persona especial te sonriera. Lo confieso, yo más de una vez.
Igual que está el Braile o el idioma para sordos, ¿por qué no hacer de estos otro idioma? Pruébalo.

Words.

Te quiero. Te quiero. Te quiero. Te quiero. Te sigo queriendo.


¿Acaso no viviríamos mejor en nuestro mundo de Yupi? ¿En nuestra nube personal? ¿En el pétalo de la margarita más bonita del mundo? ¿En la luna? Es cierto que lo mejor para terminar con nuestros problemas no es huir de ellos, pero olvidarlos por un momento, a veces es una buena alternativa. ¿Que cómo consigues aislarte del mundo, olvidar los problemas? Haciendo lo que más te guste, algo que te distraiga. Yo, por ejemplo, salgo a dar una vuelta con los cascos puestos, mirando a todos los que pasan por mi lado, pero sin verlos, porque no me importan, no me importa lo que piensen, hagan o sientan. O, estando sola en casa, pongo la música de mi habitación a tope, y me recorro la casa de un lado para otro bailando y cantando. O me pongo bajo un árbol a leer uno de mis libros favoritos. O, lo más simple del mundo, sueña despierto. Es tan bonito imaginar.. Imagina que todos tus problemas desaparecen, o que ocurre algo que llevas años esperando, o que hay algo que te gustaría que pasase, y que está próximo a hacerlo. Pero sueña despierto, eso es lo importante. Porque cuando sueñas despierto, todos tus sueños quedan grabados, y pueden ser realizados, mientras que los sueños que tienes mientras duermes, puede que nunca se hagan realidad, porque la mayoría de las veces, ni los recuerdas. Sueña, es lo mejor que hay en esta vida, porque incluso cuando crees tenerlo todo, te falta algo.

Fuck the world, live your life, regret nothing.

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¿Cuánto tiempo hace que sales a la calle tranquila, sin pensar en nada más que en ti y en tus cosas? ¿Cuánto tiempo hace que no te miras ochocientasmil veces en el espejo antes de salir de casa? ¿Y cuánto tiempo hace que no te retocas el mismo peinado cinco veces porque ves un pelillo suelto? Mucho, seguro. 
Hay cosas que no llego a entender de esta sociedad. ¿Por qué coño tenemos que regirnos a un sólo estilo de vida? ¡No lo entiendo! Tenemos que parecer todas las tías Barbies, y todos los tíos Kens, para merecer ser mirado con respeto. Buah, esta sociedad es un asco. Sudaderas de adidas, bambas de nike, vaqueros de mango, camiseta de stradivarius, peinado de.. a saber de dónde. Es que, hoy en día, se fijan hasta en los calcetines que llevas, para "saber cómo eres". Oh, perfecto. ¿Llevas todo de marca? ¿Eres ultra consumista? Entonces eres buena persona. ¿Es que tenemos que ser todos iguales? ¿Como trozos de cartón cortados con el mismo patrón? Vaaaaamos anda. ¿Eres gorda? Pues ya no te mereces mi respeto. ¿Alguna vez has salido a tirar la basura tal y como estás nada más levantarte? ¿A que no? Lo imaginaba. Yo tampoco. Todos sabemos por qué. Gilipolleces como esta, hacen que poco a poco dejemos de valorarnos unos a otros, porque es lo que está pasando ahora mismo. No nos valoramos, valoramos lo que el otro tiene. En fin, cuándo llegará el puto día en que las cosas cambien.
PD: Fuck the world, and live your life.

Sing, sang, sung.


"¿Que si tengo miedo a la muerte? Bah, habiendo conocido la vida, no puede ser mucho peor."


¿Y tú? ¿Tienes miedo? Hm. Todos nacemos para morir. O eso dicen, porque yo no pienso igual. ¿Para morir? Pues para eso no nazco. Es que, qué cosas tiene la gente. No se nace para morir, qué coño, se nace para vivir. Para experimentar, temer, sentir, amar, ganar, odiar, entristecer, tener curiosidad, perder, reír, dar explicaciones, callar, explotar, llorar, escuchar, expresarse, cantar, sonreír, huir, preguntar, correr, saltar, bailar, responder, arrinconarse... ¿Acaso no opinas igual? Vamos.. Y, ¿por qué hay gente que teme morir, que teme a la muerte? Simplemente porque no ha vivido (no literalmente, claro). No ha hecho lo que quería hacer en el momento preciso, no ha reído cuando quería hacerlo, ha perdido oportunidades que se le presentaron, no ha tirado los muros y las piedras que se le presentaron en el camino, no se puso gafas para ver las cosas con claridad, ha dicho algo que no quería decir, o hecho algo que no quería hacer, no ha pedido perdón por algo que ha hecho y de lo que realmente se arrepiente, no ha vivido el momento. No ha sido feliz. Y, ¿para qué vivir sin ser feliz? Ajá, ahí está la cuestión. Si no eres feliz, haz lo que creas conveniente para llegar a serlo. Porque nadie nace con las cosas hechas, sino que uno mismo se tiene que labrar poco a poco su vida, y de ello dependes, de ti. Y verás, como en un futuro lejano, no tendrás miedo a la muerte, sino que podrás sonreír cuando la veas cerca, porque habrás sido feliz durante tu larga o corta estancia en la Vida.