La suerte de mi vida.

Las casualidades no existen. Pero sí creo en el destino. Y él fue quien te puso ante mí. Por eso, y por muchas otras cosas, Destino, te doy las gracias.


¿Suerte? Suerte... Claro, suerte. ¿Qué coño...? Está bien creer en la suerte. Está bien, porque hay que creer, hay que tener fe en todo. Pero lo que no puede hacer una persona es dejarlo todo a su suerte. Un examen, un viaje, un amor. En un examen, para aprobar tienes que estudiar. Si no estudias, no va a bajar el Espíritu Santo y te va a iluminar, chivándote todo. En un viaje, tienes que hacer un esfuerzo para comprar los billetes, hacer la maleta, ir al aeropuerto, facturar... Si no, las cosas no se hacen solas. Ni siquiera la suerte lo hace. En un amor... Ay, eso sí que es un tema complicado. Es una tarea al 50%. La mitad es suerte, y la otra mitad la forma de actuar. Pero la que más pesa realmente es la segunda. Eso sí, existen las reglas. Esas que a veces nos cuesta cumplir, pero que son imprescindibles. La forma de actuar juega un gran papel, pero tienes que ser tú mismo. Si no eres tú, con el tiempo la gente se dará cuenta. Si siendo tú mismo, consigues impresionar tanto a la otra persona, que quiera pasar el resto de su vida contigo, no has tenido suerte. No, claro que no. Has sido tú la persona que lo ha conseguido. Tendrás suerte cuando no baste con ser tú mismo. Pero, cree en ti, y no dejes actuar a la suerte, cuando puedas actuar tú.

2 comentarios:

Agus dijo...

Voy a tratar de seguir ese maravilloso consejo, escribes muy lindo y me gusta mucho poder leer tus maravillosas entradas :) si puedes pásate por mi blog, mucha suerte o mejor cuidate jaja

Em.. ♥ dijo...

NO WORDS !
Es super maduro y específico lo que dices.
Y te doy tooooooooooda la razón.
me encanta la entrada.
Un besop !